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lunes, julio 23, 2007

¿Es sensato y razonable votar por el PAN? por Otto Granados Roldán

En el ejercicio de combinar las tareas académicas del análisis y el razonamiento de los hechos políticos y la simpatía (quizá militancia) por el PRI, el ex gobernador Otto Granados vuelve a poner en tela de juicio el desempeño de los gobiernos panistas en Aguascalientes.
Lo hace en su habitual columna que se publica en El Heraldo de Aguascalientes, espacio en el que califica a los panistas como acomplejados y resentidos, resalta los pleitos entre los grupúsculos blanquiazules y remarca el tobogán estadístico en que se desliza el estado desde que lo gobiernan los panistas.
De igual forma, Otto señala que los panistas nunca han podido integrarse en las élites locales, de lo que se puede deducir que siguen siendo políticos de segunda, indignos de codearse con la clase política que perdió el poder político y conservó el poder económico.
Otto usa los números para argumentar, algo que muy pocos panistas podrán hacer para rebatirle, pues el blanquiazul no goza entre sus filas de gente afecta a debatir con la pluma y la calculadora enla mano.
Enseguida, el texto de Granados Roldán:

Cuando hace doce años el PAN ganó por primera vez la alcaldía y una mayoría relativa del Congreso local, estuvo más o menos claro que era una decisión de la ciudadanía motivada por la crisis económica de 1994-95, los escándalos de la época y el cansancio con un régimen de larga duración. Los panistas eran entonces, en general, una cohorte de personas de clase media modesta, con escasa educación formal, poco exitosos profesionalmente, aldeanos, conservadores, notablemente acomplejados y muy resentidos con esa otra parte de la población que, en especial los priistas, simbolizaban el lado moderno y abierto de Aguascalientes. Aunque llevan doce años gobernando la ciudad capital y nueve el estado, el tejido psicológico de los panistas no ha cambiado gran cosa y esto es más que evidente cuando se observa la lista de quienes son hoy sus candidatos a diversos puestos de elección popular para los comicios del 5 de agosto: vulgares e ineptos.

Si bien es comprensible que la mayoría de nominaciones panistas responda al patrón descrito -con muy pocas excepciones--, también lo es que la ciudadanía razonablemente consciente trate de decidir su voto a partir de las variables con las que normalmente todos elegimos cualquier otra cosa -comprar, escoger una escuela para los hijos, hacer un viaje o adquirir un auto- de suerte tal que dicha preferencia empate con una cierta lógica, con una reflexión consciente, informada e inteligente de lo que más le conviene al estado y a la ciudad en la que viven las familias, los amigos y la gente que le importa al ciudadano. En pocas palabras: se supone que los ciudadanos de Aguascalientes, que presumen de ser de un nivel intelectual, social y personal un poco mayor que el de otras partes (a veces muy dudoso, ciertamente), deben configurar su voto a partir de informaciones razonadas y objetivas que los conduzcan al mejor camino.

En esa lógica, las preguntas fundamentales que todo votante debiera hacerse son dos: a) ¿Los gobiernos panistas la han hecho mejor que los del PRI?, y b) ¿Quiénes de los actuales candidatos pueden hacer un gobierno más competente y eficiente y una oposición más correcta en el Congreso del Estado de suerte que equilibre los excesos de las autoridades? Estos son los temas de fondo. Vayamos por partes.

¿Los gobiernos del PAN han sido mejores que los del PRI? Las evidencias estadísticas dicen que no y los ejemplos son abundantes, verificables y contundentes.

De acuerdo con los informes más recientes del ITESM, el INEGI y la SEP así como diversas encuestas, análisis y datos duros, las cosas se perciben francamente desastrosas:

En los últimos años Aguascalientes descendió notablemente en índice general de competitividad del lugar número 2 en 1999 al 9 en la actualidad.

En la "eficiencia de los negocios" se fue del 7 al 21

En "eficiencia gubernamental" descendió del 1 en 1999 al 3 en 2006

La economía de Aguascalientes creció apenas 2.9 por ciento en los seis años anteriores y está en el lugar número 13.

El ingreso per cápita tuvo un desempeño incluso más bajo: creció 0.95% anual y el estado quedó en el sitio 17

La inversión pública decreció a una tasa de 17.14% anual, lo que pone a Aguascalientes en el lugar 28.

En el gasto en obra pública por habitante quedó en el sitio 21.

En 2005 (último dato) la participación de Aguascalientes en la atracción de inversión extranjera era de apenas 0.43% en el total nacional y estaba en el # 17 por debajo de Nayarit, Jalisco, Guanajuato o SLP.

En el Indice de Corrupción y Buen Gobierno 2005, en cuyo equivalente de 1998 dicho estado se ubicaba en primer lugar como la entidad con mejores prácticas éticas; ahora se sitúa en el 8º lugar.

En productividad laboral Aguascalientes ocupó el lugar 22.

Mientras que en cada uno de 15 estados hay entre 100 y 447 establecimientos certificados con ISO 9000 por cada 100 mil habitantes, en Aguascalientes solo llegan a 91.

Mientras que en once estados hay entre 11 y 20 empresas registradas en el comercio exterior por cada mil empresas, en Aguascalientes son tan solo 8.

En 2006 Aguascalientes estaba en el lugar nacional 32, o sea: el último, en número de empresas creadas con inversión extranjera.

En tasa de escolaridad Aguascalientes anda en el décimo lugar nacional.

En tasa bruta de cobertura en preescolar ocupa el lugar 25 a nivel nacional y en secundaria el 16.

En las pruebas EXCALE los estudiantes de Aguascalientes se quedaron entre el 8º y 13º lugares en matemáticas y español.

En "calidad de vida" la ciudad de Aguascalientes bajó del primer lugar en 2001 al 4º en 2007.

En consumo de drogas ilegales, según la encuesta de la SEP y el Instituto Nacional de Psiquiatría, los estudiantes de bachillerato en Aguascalientes quedaron en primer lugar.

La segunda cuestión -los candidatos- es aun más alarmante. El PAN en Aguascalientes ha gobernado, por un lado, con niveles de incompetencia y de ineficiencia nunca antes vistos y, por otro, como una auténtica pandilla. Como la gran mayoría de quienes han estado en los cargos públicos en estos doce años, los panistas provenían de una corriente compuesta básicamente por gente que había mostrado poco lustre en sus actividades previas, propensos a concebir al gobierno y al Congreso como una fuente de recursos, es decir, un botín, que les permitiera restituir lo que la vida les había negado --reconocimiento social, dinero, influencia-- de tal manera que, en muy pocos años, pasaron del anonimato a la satrapía aunque con tan mala fortuna que, ello no obstante, jamás han pasado a formar parte de lo que podrían llamarse las élites locales. Dicho resentimiento, aunado a su propia inexperiencia y a su ignorancia, dio como resultado que lo que menos les importase fuera hacer gobiernos exitosos porque no era esta la función toral sino, simplemente, estar en los cargos y disfrutar del oropel respectivo. No es inapropiado decir, por ejemplo, que cuando ganaron por vez primera la alcaldía, en 1995, un panista histórico local afirmara que la intención de su partido era "robar, al menos, 71 años".

Y el otro problema central es que, como sucede con las mafias, el gobernar se ha entendido esencialmente como una disputa por el poder económico. Ello explica, por ejemplo, la encarnizada batalla orquestada por el primer gobernador panista; por su empleado, el actual alcalde de la capital, y por el candidato del PAN al municipio de Aguascalientes, en contra del gobernador o la lucha fratricida que desde el congreso ha sostenido estos años una parte de la bancada gobernante para tratar de humillar al que, teóricamente, es su jefe político, en demérito de la eficiencia del gobierno, del avance del estado y del sentido común.

Cuando se examina de cerca este mapa, la conclusión es obvia y única: no hay una sola razón sensata, inteligente o eficaz para votar por los candidatos del PAN. Con una o dos excepciones, la planilla está compuesta justamente con lo peor de los panistas, esto es, con aquellos que ni siquiera en los tiempos del PRI se habrían integrado en una propuesta medianamente aceptable.

Por tanto: ¿por quién votar? Lo veremos en una próxima colaboración.


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sábado, julio 21, 2007

Itinerancia | ¿Y el debate?¿Y el municipio?¿Y el ayuntamiento? por Jesús Eduardo Martín Jáuregui

El intento de debate, que organizó el Instituto Estatal Electoral (IEEAGS), poco interés generó en el ánimo ciudadano. Entre otras cosas porque se limitó a un repaso de propuestas. De ello escribe Jesús Eduardo Martín Jáuregui en su columna Itinerancia, que se publica en El Heraldo de Aguascalientes y se recopila en el blog del autor.

(Para Juan y Esther, próximos abuelos)

"El hombre inventó el lenguaje, cuando se le olvidó comunicarse"
René Rebetez.

(Instituto Estatal Electoral: ¿Amnesia, ignorancia o engaño?. Con bombo y platillo sus anuncios del debate entre candidatos a presidente municipal pregonaban que era la primera vez que se organizaba por el IEE y la primera vez que se televisaba. ¡Mentira! Hace seis años el Instituto organizó un debate que finalmente se centró entre Ricardo Magdaleno y Salvador Farías, el moderador fue Armando Alonso y se transmitió por RYTA y CABLECANAL, XENM y XEUAA. ¿En cuántas cosas mas nos mentirán o cuántas cosas mas se les olvidarán?)

La cultura del debate en este país está en pañales. Una prueba mas fue el Debate que anoche protagonizaron los candidatos registrados como aspirantes a presidir el próximo ayuntamiento de Aguascalientes, hubo de todo, o casi, pero no debate. Algunas descalificaciones, algunos retobos, algunas alusiones personales, algunas puyas, pero de debate...¡Na!. Como dijo el ranchero: "mucho canto y nada de ópera". Es cierto que el formato resulta totalmente eficaz para no dar a conocer en profundidad un plan de trabajo, un proyecto de gobierno o siquiera una plataforma política. ¿Si de eso se trataba? El objetivo se logró. No fueron suficientes para desarrollar una presentación coherente alrededor de quince minutos por "piocha" o por "chongo", para que no se sientan las feministas, que por cierto anoche se vieron muy discriminadoras, apostando a levantar el impulso de un voto femenino que en su mayoría sigue orientándose por una cierta sensibilidad ¿sexto sentido?, mas que por el adocenamiento que pretende explotar una reivindicación trasnochada y sin sentido.

Para muchos resultó tan aburrido que decidieron cambiarle de canal. ¡Qué se le va a hacer!. Mientras no crezcamos en cultura cívica la gran mayoría de los votantes se seguirán orientando mas por "corazonadas", por "conveniencias", por "latidos", que por un analisis sereno y profundo de las plataformas de los candidatos. Por cierto ¿Por qué el Instituto Estatal Electoral tan preocupado por el efecto mediático de su actuación no se preocupar por difundir las ideologías de los partidos, su plataforma política y el programa de los candidatos en espacios igualitarios, en una presentación objetiva, que pueda ser susceptible de análisis y crítica, previas a las confrontaciones públicas de los candidatos?.

(Igualdad o equidiferencia.- Marcela Martínez Roaro presentó la semana pasada en la Casa de la Cultura Jurídica, la segunda edición de su libro "Derechos y Delitos Sexuales y Reproductivos", en un marco académico no exento de un toque de humor los presentadores resaltaron las virtudes de la obra que es indispensable en su tematicidad. Resalta por cierto, el concepto de equidiferencia en vez de igualdad de los géneros: razón matemática de igualdad por diferencia. Digamos que 4+11=20-5, es decir, las diferencias son obvias entre el hombre y la mujer, pero indispensable su tratamiento igualitario.)

No falta quien afirme que el Debate en realidad se trataba de una "camita" preparada por el TUCA (todos unidos contra Arturo), que a pesar de las encuestas citadas por sus contrincantes, parece mantener una delantera que pudiera ser suficiente ante el corto tiempo que queda para la elección, y que, al decir de muchos, no tiene la habilidad para el debate que manifiestan otros de los candidatos.

Por cierto, las encuestas que se han comentado públicamente, al parecer no han cumplido con los requerimientos previstos en la legislación electoral de Aguascalientes. Se dice que a estas alturas la mayoría de los electores ya han tomado una decisión y que la franja que no ha definido su voto es a la que el Debate podría influir. No solo el Debate, sino los comentarios que los medios de comunicación realicen sobre el debate. Algunos, por cierto, muy previsibles. Sería por eso que los candidatos procuraban no apartarse del script, apegados a lo que les dijeron que hacían bien, preocupados por proyectar una imagen, por lograr un efecto, por influir en el ánimo, mas que por apelar a la razón del espectador, concientes de que el lenguaje corporal trasmite también.

Salta a la vista desde luego, la insuficiencia de la regulación electoral, no necesariamente la insuficiencia de la legislación. Apostar todo a la ley, es una mala apuesta que en nuestro país no hemos logrado superar. ¿Qué se inundó la ciudad? ¡Cambia la ley!, ¿Que se pelearon el Patronato y el Ayuntamiento? ¡Cambia la ley!, ¿Que se cayó el helicóptero? ¿Qué no voló? ¡Cambia la ley!. Tenemos que acostumbrarnos a que la autoridad debe actuar con un margen de discrecionalidad de sentido común, dentro del marco general de la legislación. La ley siempre es general y no puede preverlo todo. Es necesario que el Instituto Estatal Electoral trabaje en regular las campañas de tal suerte que se tienda a evitar el impacto mediático de las campañas y se resalte lo que debiera ser primordial: las propuestas y su viabilidad.

Crouch Colin en su libro "Posdemocracia" plantea la tesis, no privativa para México el autor es inglés y la refiere mas a Europa, de que en las campañas políticas los candidatos son tratados como "productos" comerciales, y se ofrecen al público consumidor resaltando sus cualidades positivas, destacando con base en aspectos mercadotécnicos las características que permitan que el "cliente" (el ciudadano) lo prefiera a los otros productos del mercado. Es algo profesional. Como cuando Ud. va a un Centro Comercial y sale con un montón de cosas mas que el foco fundido que iba a comprar. Ud. no sabe por qué, pero los técnicos en mercadotecnia, sí. La regulación electoral debería incidir en lograr una presentación sobria que incida mas en los aspectos propositivos para garantizar una contienda equitativa, mas en el fondo, mas en la esencia, mas en el noumeno, menos en la forma, menos en la apariencia, menos en el fenómeno.

Seguramente lo dijeron, pero yo no lo escuché. ¿Cómo se seleccionaron los temas?. Es indudable que la seguridad es el mas acuciante de ellos, pero de ninguna manera el mas importante. El problema fundamental de Aguascalientes desde el siglo pasado es el agua y aunque los candidatos aludieron a él, solo López Campa tocó de frente el problema de la concesión, para muchos de una inconsitucionalidad contundente. ¿Por qué no se regulan varios debates temáticos en el que los temas que se aborden sean propuestos por los candidatos?, ¿O por qué no se realizan debates sobre cada una de las regidurías?...

Por cierto todos los candidatos, sin excepción, se olvidaron de que el ayuntamiento es un órgano colegiado, en el que las decisiones se deben tomar "colegiadamente". Todos hablaron de "mi gobierno", "mi programa", "mi proyecto", "mi propuesta", "mis compromisos" y ¿El Cabildo?.

Otro gran ausente fue el municipio. La ciudad borró al municipio.

¡Ah! ¿Y el humor?...Nadie tuvo un atisbo de humor y hace tanta falta en este mundo.

(Cuentos chinos.- El Presidente de la República si tuvo un rasgo de humor, sólo que de mal humor( creo que no le hizo gracia a nadie), al referirse al problema del "chino influyente". Después del cuento de horror de la "maestra" Elba Esther Gordillo, prócer segun sus seguidores, ligeramente por debajo de Gabino Barreda, Justo Sierra, José Vasconcelos o Ezequiel A. Chávez, los cuentos del chino nos pusieron "chinita" la piel. Ojalá que no suceda como en tantos otros casos que finalmente parece que están en chino. Nadie les entiende."




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domingo, julio 01, 2007

Itinerancia | Licuado de candidatos por Jesús Eduardo Martín Jáuregui

(Narcoloquio nacional.- Al decir de la cadena de noticias internacional CNN y del periódico Reforma de la Ciudad de México, Aguascalientes recupera terreno en el ámbito nacional al ser sede de uno de los eventos de mayor trascendencia en la historia reciente del país: el narcoloquio nacional con los Capos nacionales de la delincuencia organizada. Una nueva y moderna Convención. Seguimos haciendo historia. Y a todo esto... algo tendrían que decir las autoridades. Estaremos atentos.)

Resultó muy interesante la presencia de cuatro de los candidatos a la Presidencia Municipal de Aguascalientes en un programa de radio conducido por Luigi Rivera, por cierto formado en la extinta XEUAA cuando era la estación de los universitarios, programa en el que debatieron sobre dos de los temas más ingentes en el panorama actual de nuestro municipio: la seguridad y el desarrollo económico, ya el comunicador José Luis Morales en su programa matutino de radio había realizado un primer debate radiofónico de todos los candidatos con un magnífico resultado. La aportación novedosa de Luigi Rivera fue que los invitados plasmaron en un documento público su compromiso de llevar a cabo las propuestas planteadas en el programa.

Estuvieron presentes por orden de antigüedad del registro de sus partidos el C.P. Arturo González Estrada del Partido Acción Nacional, el Ing. Gabriel Arellano Espinosa del Partido Revolucionario Institucional, el doctor Andrés Reyes Rodríguez candidato ciudadano apoyado por el Partido de la Revolución Democrática y el maestro Jesús Armando López Campa del Partido Convergencia. Seguramente el formato y el tiempo del programa impidieron la invitación a los candidatos del Partido del Trabajo, del Verde Ecologista y de Alianza Social, que seguramente tendrán mucho que aportar al debate político y que deberían ser invitados para dar una auténtica visión plural y democrática a la tarea de la información.

Si hubiera que tratar de encerrar en una palabra la caracterización de los candidatos en el programa de Rivera habría que decir que Reyes Rodríguez fue el académico, con sus propuestas estructuradas impecablemente desde un plano teórico apoyadas en el conocimiento de prácticas realizadas en los terrenos de las ciencias sociales en otras latitudes. González Estrada el experimentado, el que ha se ha forjado en el servicio público y en el trabajo partidista, que conoce palmo a palmo la ciudad y que ha aplicado sus conocimientos en el terreno de la vida pública. Arellano Espinosa, el pragmático, acostumbrado a dar resultados, forjado en la empresa a partir de una formación universitaria vinculada estrechamente al sector primario de la economía, desprejuiciado y que ha sabido aprovechar las oportunidades de servicio. López Campa, el propositivo, líder nato, acostumbrado al debate político, desarrollado en las lides de la política del "partidote" ha encontrado un nicho para su vocación en el partido naranja, político, funcionario y universitario destacado, plantea multitud de propuestas para los problemas municipales. ¡Lástima que no se puedan licuar y fundir en uno solo con todos los aspectos positivos! ¿Que tienen sus asegunes? Tocará al electorado señalarlo el día de la elección.

(En vez de beberla la derramó.- No conforme con la mala imagen que del Sistema de Administración Tributaria se tiene en el país. No siendo bastante los fallidos que han resultado muchos de sus programas informáticos, que por cierto se siguen atribuyendo a una única fuente relacionada políticamente con la presidencia de la república. Habiendo fracasado los proyectos de reforma integral fiscal, de la manga la S.H.C.P. se sacó un proyecto de reformas que logró unificar las opiniones: a nadie le pareció bien, tanto que ya el Lic. Calderón para atemperar los ánimos convocó a todos los sectores a mejorar la propuesta.)

El tiempo y el formato del programo resultaron claramente insuficientes para desarrollar los temas que se plantearon y de entrada quedó fuera el más importante: ¡El agua! Administraciones vienen y administraciones van, y se sigue soslayando el problema toral de Aguascalientes. Se dilapida el dinero en obras de relumbrón y de relumbrín, se gasta en promover la imagen personal de los funcionarios con dinero del erario, se dispone con un criterio patrimonialista del dinero que con verdadero sacrifico aportan los ciudadanos y el problema fundamental sigue latente...

Probablemente la mejor enseñanza que estos debates radiofónicos dejan, a partir del gran auditorio que obtienen y de la cantidad de llamadas del público oyente, es el interés de un gran sector de la ciudadanía de conocer algo más de lo que las paupérrimas campañas políticas aportan. La propaganda política se centra en mostrar a candidatos uniformes, todos sonrientes, por cierto ¿de qué se ríen?, con lemas formados con frases huecas, fungibles, que lo mismo podrán repetirse cualquiera de los candidatos de cualquier partido, contaminando la ciudad, de por sí víctima de contaminación visual, auditiva y ahora de propaganda política; los candidatos se ofrecen como un producto comercial, se ensalzan sus virtudes desde una perspectiva meramente publicitaria, lo de menos es la ideología, la plataforma y el programa.

Bien haría el Instituto Estatal Electoral en vez de ocuparse en mandar a hacer llaveritos publicitarios y en inventar convenios intrascendentes, preocuparse para que efectivamente la ciudadanía conozca lo que debe resultar relevante para la elección. La pregunta capital de todo elector debería ser: ¿Por qué voto? y no ¿Por quién voto? El Instituto podría, debería, contratar espacios en los medios publicitarios en los que de manera igualitaria se plantearan para conocimiento de los ciudadanos los principios de cada partido, sus plataformas y el programa de cada candidato. Sería un dinero mucho mejor empleado que en gallardetes, trípticos y "spots" banales e intrascendentes. Mientras esto sucede la sociedad civil y en particular los comunicadores están asumiendo una tarea que no debería soslayar el IEE.

(La Suprema Corte en acción.- La Suprema Corte de Justicia de la Nación se ha convertido en uno de los protagonistas principales del acontecer nacional. Su más reciente jurisprudencia en contradicción de tesis considera constitucional que los jueces ajusten los intereses de un préstamo al interés legal del 9% anual. Antes de que algún despistado pregunte conviene aclararle: No se aplica a las instituciones bancarias, cuantimenos a las tarjetas de crédito. ¡Para eso me gustaban, señores Ministros!. Cuando cambien su tesis sobre el anatocismo en los créditos bancarios, entonces empezaremos a creerles.)
Fuente: El Heraldo de Aguascalientes, columnas, Itinerancia, Jesús Eduardo Martín Jáuregui

Blog de Jesús Eduardo Martín Jáuregui

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Las malas cuentas del PAN en el municipio por Otto Granados Roldán

Hasta hace unos años, tanto los aguascalentenses por nacimiento como los inmigrantes hemos mirado tradicionalmente a nuestra ciudad capital como un paisaje bucólico en el cual todas las pinceladas arrojaban casi una tarjeta postal cuya esencia era el lema de la tierra y la gente buenas. En la medida en que otras capitales se fueron deteriorando y la calidad de vida decreció notablemente, el caso de Aguascalientes sobresalió gracias al tamaño del estado, las facilidades de la comunicación terrestre, la relativa homogeneidad étnica y gracias también a que sus gobiernos, en especial desde principios de los ochenta hasta finales de los noventa, mantuvieron una continuidad básica en la aplicación de políticas públicas efectivas.

Con la alternancia de los últimos doce años las cosas fueron modificándose –y para mal, de acuerdo ya casi con todos los reportes y evidencias disponibles– no tanto por el cambio político mismo sino principalmente por la incompetencia de quienes llegaron al relevo gubernamental. En la gran mayoría de los casos, la incapacidad profesional, la falta de preparación académica, la excesiva ambición monetaria y la marcada propensión a entender y ejercer el poder como botín provocó que la acción de gobierno se caracterizara por una elevada ineficiencia, la cual, a su vez, explica que algo huela a podrido en la ciudad y obliga, desde luego, a que las autoridades informen a la comunidad qué es lo que han hecho todos estos años –o dejado de hacer– como para que los resultados sean tan mediocres.

La muestra más reciente la ha ofrecido un diario de la ciudad de México. El domingo pasado, Reforma divulgó su tercera encuesta sobre calidad de vida en las 36 principales ciudades mexicanas con más de 150 mil habitantes. Se trata de un ejercicio que desde el año 2001 evalúa la opinión de la gente sobre 21 aspectos e indica dónde se está bien, dónde regular y dónde francamente mal. En principio, las noticias para el municipio de Aguascalientes son preocupantes. Veamos.

En 2001 Aguascalientes resultó la ciudad con mejor calidad de vida, pero en 2003 cayó al segundo lugar y ahora, en 2007, al cuarto. De las 36 ciudades incluidas, 32 subieron y sólo 4 bajaron en el índice: Durango, Morelia, Tijuana y, por supuesto, Aguascalientes.

Si bien es cierto, como se muestra en el cuadro siguiente, que solamente en un factor –infraestructura urbana– aparece la ciudad en primer lugar nacional (y muy considerablemente debido a la enorme inversión pública y a la planeación que hicieron otros gobiernos estatales y municipales), y que en otros cuatro como servicios públicos, entretenimiento, actividades culturales y transporte público, está entre la 2º y la 5º mejor calificadas, en otros 16 renglones la posición de la capital del estado está por debajo de ciudades que hace pocos años no pintaban como Colima, Mérida, Culiacán, e incluso, Juárez y Pachuca.



Si se analiza bien esta información, el lector podrá darse cuenta de que hay fenómenos que son señales de alerta. Por una parte, se sabe ya que hay un problema de seguridad pública, donde Aguascalientes se ubica en el 8º lugar, y en oportunidades de empleo, donde salimos en el 12º sitio, pero lo interesante es que este par de indicadores ayudan a comprender otros datos novedosos –para mal– en el municipio. Por ejemplo, en servicios de salud caímos al 8º lugar; en oportunidades de vivienda al 8º y en el factor que mide la opinión que tenemos acerca de la comunidad y de los vecinos, es decir qué tan buena opinión tenemos acerca de los demás, bajamos al lugar número 14, lo que implica una pérdida seria de confianza social e interpersonal. Como lo han demostrado muchos estudios en el mundo el debilitamiento de las redes de confianza es uno de los signos más evidentes de daño de una ciudad, estado o país.

Y el otro dato sintomático es aún peor: Aguascalientes es la 7ª ciudad en la república con mayor nivel de estrés: casi el 20 % de la población local confiesa que todos los días se siente estresada, un porcentaje más alto que en Tijuana, Toluca, Culiacán, o Juárez, es decir, en ciudades que se supone mucho más agitadas que la nuestra.

Por otra parte, el estudio arroja más variables donde la calificación es poco satisfactoria por decir lo menos. En calidad del aire en el lugar número 9; en abasto de bienes básicos, en el 8, y en instituciones educativas en el 8. Y como colofón, un dato que es central desde el punto de vista político: cuando se investigó acerca del nivel de calidad que según los ciudadanos tienen los gobiernos municipales, el de la ciudad de Aguascalientes salió en el lamentable lugar número 11 a nivel nacional, por debajo de Villahermosa, Colima, Mexicali, Tuxtla, Querétaro, Colima, Chihuahua, Xalapa, Veracruz y Saltillo.

Es verdad que, no obstante estos datos, algunas de la variables no son responsabilidad directa de las autoridades y que Aguascalientes sigue siendo todavía un lugar mejor que otros para vivir, pero el dilema crucial es que si antes estábamos en el primer lugar en muchos indicadores ¿por qué hemos caído en estudio tras estudio, reporte tras reporte, informe tras informe? Lo más grave es que en estos temas pasa lo mismo que con la economía: cuando no se tiene nada, cualquier avance y cualquier progreso son espectaculares, pero cuando se ha estado en el liderazgo nacional cualquier descenso y cualquier retroceso se perciben como una pérdida brutal que puede anticipar mayores daños.

Cuando se saben estas realidades y se comparan con las ofertas de campaña de los candidatos del partido gobernante –PAN– lo menos que puede decirse es que el nivel de cinismo se ha vuelto inadmisible y condenable. Aguascalientes tuvo en el pasado buenos alcaldes y aún está a tiempo de frenar la descomposición. Las elecciones sirven para eso: para elegir, pero también para ajustar cuentas. Los responsables municipales de estos años y sus candidatos están en la obligación política y moral de dar una explicación acerca de su ineficacia. Y los ciudadanos tienen todo el derecho de exigir responsabilidades y sancionarlos electoralmente como mejor les parezca. Al final del día, lo que está en juego es el presente y el futuro de una ciudad que, ahora, parece estar en riesgo.
Fuente: El Heraldo de Aguascalientes, columnas Otto Granados

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lunes, junio 18, 2007

Alternancia, porque ya necesitamos un respiro: Enrique Rodríguez Varela

En Ya necesitamos un respiro, una entrevista publicada por Agseso.com, Enrique Rodríguez Varela, Profesor investigador del Departamento de Historia de la UAA, hace una serie de consideraciones sobre el proceso electoral local que vive Aguascalientes. La lectura del texto también puede servir para reírse un poco de la deprimete política local
Entre las consideraciones interesantes, las siguientes:

• Es una elección intermedia y por lo mismo el interés de los electores decae. La participación será baja. Pienso que el abstencionismo oscilará entre el 55 y el 60 %.

• Creo que el candidato y el partido ganador el próximo 5 de agosto no superará el 40 % de los votos. El que gane lo hará con una diferencia de no más del 1.5 % de diferencia.

• Hay cuatro candidatos visibles que comparten dos características importantes: ninguno de ellos es un líder carismático que arrastre una gran popularidad, y por lo tanto son candidatos de perfil medio.

• Como candidato Arturo González es un candidato mediocre, pero no hay que subestimarlo porque es un candidato “despensero”, recordemos que en una sociedad víctima de la desigualdad social, despensa mata intención del voto.

• El candidato del PRI (Gabriel Arellano) también surge de un proceso complicado, cuestionado, sólo que aquí parece que si funcionó la operación cicatriz al interior del partido. Es un empresario mediano que busca ser un mediano político.

• El candidato de Convergencia (Armando López Campa) es un político experimentado, de larga trayectoria, de sobra conocido, muy polémico. Cuenta con buenos apostadores a su favor y trae una cartera abultada. Si usamos el argot boxístico, es un auténtico fajador, pero por lo mismo cuenta con flancos débiles que lo pueden llevar a la lona una vez que comience la contienda.

• El candidato del PRD es la novedad, la incógnita. No es un político profesional, no ha vivido la política, es un académico, un candidato externo y honesto que supo ganarse la confianza y construir el consenso al interior del partido que lo postula.

• ¿Por qué sería sano y deseable que hubiera alternancia después de cuatro periodos consecutivos del PAN en la presidencia municipal?

ERV. Porque estoy seguro que, en este caso, sí hay un quinto malo. Después de las mediocres, corruptas y demagógicas administraciones de Alfredo Reyes, Luis Armando Reynoso, Ricardo Magdaleno y Martín Orozco, Arturo González no sólo sería malo, sino malísimo para Aguascalientes. Ya necesitamos un respiro.

Fuente: Agseso.com | Ya necesitamos un respiro

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viernes, junio 15, 2007

Razones para no votar por el PAN, según Otto Granados Roldán

En su columna de El Heraldo de Aguascalientes, el ex gobernador y actual académico en el Tec de Monterrey, Campus Aguascalientes, Otto Granados Roldán expone sus razones, apoyadas por encuestas y estudios diversos, para no votar por el Partido Acción Nacional (PAN).
Textos como el de Granados Roldán vienen a darle un respiro a la atmósfera electoral hidrocálida tan contaminada por intercambios de desalificaciones sin argumentos.
Enseguida su texto:

¿Votar por el PAN? No, gracias

Otto Granados Roldán
El próximo 5 de agosto los aguascalentenses tendrán que votar, de nueva cuenta, a once alcaldes y a 27 diputados locales. Las elecciones intermedias suelen no llamar demasiado la atención, a menos que haya condiciones extraordinarias que propicien una alta participación, y si bien es cierto que los temas de la inseguridad y el desempleo han incentivado una preocupación elevada en la ciudadanía, como lo reflejan las encuestas, esta señal de alarma no parece ser todavía –equivocadamente– un motor suficiente que arroje una abundante asistencia a la urnas.

Al menos desde hace tres sexenios los resultados de este tipo de elección no han favorecido al partido gobernante en turno. Las razones son poco claras –con la excepción de 1995 que la crisis económica y los escándalos políticos y judiciales detonaron– pero podrían condensarse en una hipótesis: los electores quieren mandarle el mensaje a los gobernantes de que esperan de ellos una rectificación de aquellas cosas que no les gustan. 2007 podría quizá repetir el precedente.

Más allá de a quiénes elegir, que al final del día es la pregunta de fondo, cualquier elector sensato, inteligente y razonable difícilmente encontraría razones válidas para votar en esta ocasión por el PAN en las elecciones del próximo agosto. ¿Por qué? Veamos algunas evidencias disponibles y datos duros.

1. ¿El estado de ánimo de los aguascalentenses está mejor?

No. Todas las encuestas recientes muestran que los sentimientos de la ciudadanía han sufrido un deterioro en donde más les importa un buen desempeño gubernamental. El PAN lleva gobernando el estado y/o la capital 12 años y los indicadores de eficacia con que se debe medir a los gobiernos han empeorado. Por ejemplo, una encuesta levantada el 6 y 7 de junio en la ciudad de Aguascalientes revela que la percepción sobre la economía y la inseguridad es francamente mala. El 77% de los entrevistados opina que su situación económica es igual o peor que antes y un escandaloso 96% cree que la delincuencia ha aumentado, como se muestra en los siguientes cuadros:







2. ¿Aguascalientes es hoy más o menos competitivo que antes?

Mucho menos. Los informes recientes más rigurosos muestran que otras ciudades y estados –Querétaro o SLP, por ejemplo– han rebasado a Aguascalientes en sus niveles de crecimiento y competitividad. Uno de ellos, La Competitividad de los Estados Mexicanos. 2007 (México, EGAP/ITESM, febrero 2007, 503 pp.) señala que Aguascalientes descendió notablemente en la clasificación general del lugar número 2 que teníamos en 1999 al 9 en la actualidad. Como se observa en el Cuadro 4, el estado mantuvo cierta inercia positiva heredada del sexenio 1992-98, la cual duró unos tres años, y entre 2001 y 2006 se produjo una clara caída, mientras que muchos otros estados, como las dos Baja Californias, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y hasta Nayarit y Chiapas mejoraron su posición competitiva.



En buena medida, esto explica la falta de crecimiento. Por ejemplo, en el sexenio estatal 1998-2004, también del PAN, la economía de Aguascalientes creció apenas 2.9 por ciento anual para ubicarse en el lugar número 13. En cambio, Coahuila creció más de 5%, Tamaulipas casi 6%, Durango 4.7%, San Luis Potosí al 4 y medio, Zacatecas (por las remesas) 4.9% y hasta Chiapas creció 3.2%. Peor todavía: el ingreso per cápita tuvo un desempeño incluso más bajo en el estado: creció 0.95% anual y quedamos en el sitio 17, por debajo de Hidalgo, Durango, SLP, Michoacán, Campeche, Chiapas y otros estados tradicionalmente modestos. Lo alarmante no es sólo que no hayamos crecido sino que la diferencia entre los dos rubros –crecimiento versus ingreso personal– muestra una fuerte tendencia a la desigualdad.

3. ¿La educación está mejor ahora que antes?

No. De acuerdo con los datos oficiales del Panorama Educativo de México 2006 emitidos por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), Aguascalientes tiene una cobertura por debajo de la media nacional en preescolar, apenas del 62.7%, mientras que hubo estados que lograron tener más del 80% de cobertura. Esto nos aproxima a los estados que menos apoyaron este nivel, y en donde el más bajo apenas llegó al 57.6%. En secundaria Aguascalientes alcanza una cobertura del 78.3%; sin embargo hay estados que tienen ya el 100% de cobertura o están por alcanzarlo. Otro indicador es el porcentaje de población de entre 15 y 24 años de edad con educación básica: en Aguascalientes la proporción alcanza el 75.6%, lo que significa que uno de cada cuatro jóvenes en ese rango de edad aún no tiene acceso a los servicios básicos de educación. El Panorama Educativo también subraya el problema grave de la desnutrición en la escuela. Un dato: el porcentaje de alumnos de primero de primaria en estado de desnutrición para el caso de Aguascalientes es del 19%, es decir, de cada 100 niños que entran a la primaria casi 20 están desnutridos.

Más aún: la tasa de analfabetismo en población de 15 años y más, que en 2003 era de 3.5%, subió a 4% años después. Los años promedio de escolaridad apenas subieron un punto en ocho años (de 7.6 en 1998 a 8.6 en 2005) lo que coloca al estado en un mediocre décimo lugar en la tabla nacional; en el aprovechamiento en español y matemáticas de los estudiantes de primaria estamos en los lugares 12 y 9 respectivamente, lo que significa que entre un 13 y un 15 % de esos escolares están por debajo del nivel básico deseable. En secundaria las cosas parecen peor: en 2005 un 33.1% de los estudiantes aguascalentenses estaban por debajo del nivel básico en español, y un 45.5% en matemáticas. La noticia más dramática es que si un estado no es exitoso en la educación, no lo será en ninguna otra cosa.

4. ¿El empleo y el consumo vienen creciendo en Aguascalientes?

No. Las divisiones de estudios económicos de los principales bancos mexicanos, que siguen con detalle la evolución de cuestiones como el empleo o el consumo –indicadores que muestran si la gente tiene más o menos dinero para comprar bienes y servicios– reportan un claro estancamiento o retroceso incluso. El empleo formal, según los datos el IMSS, viene bajando, y, por tanto, también el consumo medido por las ventas al menudeo. Véanse con detalle los siguientes dos cuadros emitidos por Banamex. En el 5 hay un evidente quiebre a mediados del 2005 pues mientras la tasa anual de crecimiento en el país ha seguido ascendiendo, en Aguascalientes baja; y en el 6 se muestra cómo, a consecuencia del desempleo, las ventas igualmente descienden:





El círculo vicioso es sencillo de comprender: si no hay crecimiento no hay empleo; si no hay empleo no hay consumo; si no hay consumo no hay producción; si no hay producción no hay crecimiento. Así de claro.

5. ¿Los gobiernos del PAN son más o menos honestos que los otros?

Los estudios más confiables muestran que los niveles de corrupción han aumentado con los gobiernos del PAN. A nivel federal, el sexenio de Fox fue un auténtico desastre; Transparencia Internacional reporta que, en el primer gobierno del PAN, México cayó del lugar número 51 a nivel mundial al penoso ¡¡70!! Y a nivel estatal, el último gobierno del PRI, de acuerdo con el estudio del ITESM de 1999, dejó a Aguascalientes en primer lugar de prácticas éticas –incluso por encima de Chihuahua cuyo gobernador de entonces, Francisco Barrio, fue después nombrado contralor federal–, bajó luego al 3º en 2001, al 5º en 2003 y en 2005, según el Indice Nacional de Corrupción y Buen Gobierno (el último divulgado), al 8º lugar, como se observa en el Cuadro 7:



6. ¿Cambiar o no cambiar?

Todas las experiencias internacionales muestran que la alternancia electoral es muy saludable periódicamente. Algunos argumentan que como el antiguo régimen duró tanto, no pasa nada si los actuales permanecen otro tanto. Esa afirmación es suicida en estos tiempos porque el mundo cambió y México también. La globalización, la revolución tecnológica, la competencia internacional y las exigencias educativas demandan que las ciudades, los estados y los países se muevan mucho más rápidamente y con toda eficacia. Hoy, doce años –los que lleva el PAN gobernando en Aguascalientes– son más que suficientes para demostrar si los gobernantes sirven o no, si saben o no, si son eficientes o no, si son capaces o no, si son preparados o no, si son competitivos o no.

Si, no obstante los datos, las pruebas y las evidencias, el elector quiere seguir tomando la misma medicina –a lo que tiene todo el derecho– pues entonces estará claro que no hay que cambiar de gobiernos sino de ciudadanos.
Fuente: El Heraldo de Aguascalientes

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